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Se ha vuelto cada vez más difícil para mí conciliar la visión idílica que disfruté de la práctica de la ley de lesiones personales en las dos primeras décadas de mi carrera legal con la realidad de ser un abogado en Miami en el 2013. To read in English click here.

Tomé el juramento de abogado en un día muy parecido a hoy en octubre de 1991, empeze mi propia firma de lesiones personales esa misma semana.  Recuerdo  aquellos primeros años, y me parece que estoy mirando un viejo álbum de fotos de imágenes en blanco y negro. Me veo luchando por encontrar la corte, a la vez emocionado y aterrorizado antes de escoger un jurado para un caso de resbalón y caída o para un juicio de accidente de carro.

Almorzar entonces consistía en desesperadamente agarrar un bocadillo o nada en absoluto. No había Starbucks, Wifi, o mensajes de texto. Las  fotos requerían una cámara, rollito, y una espera de una semana más o menos para que alguien te revelara las imágenes. Esto puede explicar en parte por qué existe tan poca evidencia fotográfica para probar estos hechos.

Ese mundo ya es cosa del pasado, y en el lobby de la Corte del Condado de Dade, ya no es lo que una vez fue. Menos demandas se presentan, menos casos llegan a juicio y las ordenes de demandas se presentan “en el internet” con el simple clic de un botón del teclado. Pero el negocio de la práctica de la ley es más dura que nunca. Se ha pasado de los abogados que manejan todo, desde la “Ley de Administración de Zonificación,” a los abogados súper especializados certificados en áreas específicas de la práctica.

La mayoría de los abogados se han concentrado siempre en la práctica de la ley, pero el abogado de hoy también tiene que encentrarse en lo que la gente del cine llaman “la ecuación total,” o el negocio de ser un abogado o ser dueño de un bufete de abogados. Eso significa que los abogados están involucrados en todo, desde la optimización del motor hasta la búsqueda de aplicaciones de gestiones de casos para su iPad.

Uno de los miembros fundadores de el grupo “Attorney Breakfast Club,” Alex Barthet, abogado de construcción, es un descendiente de los que entienden ambos lados de la ecuación. Su padre, Patrick, presidió la práctica comercial de una de las firmas de abogados más respetadas de Miami y creó un plan de estudios de asistente legal en 1985 que todavía se ofrece hoy en día y ha educado a miles, sino que también ha servido como el presidente electo de una de la organizaciones más antigua de negocios. Juntos practican la ley y ofrecen a sus clientes lo que se conoce colectivamente como el “Touch Barthet,” que incluye la recepción de carritos de juguete periódicamente y camiones en el correo con el logo de su empresa aplicada discretamente.

La unión de los recuerdos del principio de mi carrera con las realidades de los negocios de hoy de ser un abogado explotó hoy, cuando fui testigo del juramento de la admisión otorgado a un joven graduado de la Universidad de Lay, José Fuentes, por uno de los abogados más antiguos y distinguidos que yo conozco, el Honorable Richard Hersch. Richard juega un papel mucho más profundo en mi vida de dos maneras – Lo conocí mientras asistía a la Escuela de Lay de la Universidad de Miami, y ya cuando me había graduado, su última esposa Patricia Talisman sirvió como mentora sin compromiso y co-asesora de mi en todos mis casos más difíciles. Además, tanto Patricia y Richard me defendieron con éxito en un caso en contra de mi que potencialmente concluiría mi carrera por un juez que mal entendió mi nivel de pasión y compromiso con mi cliente.

Richard asistió a la reunión de hoy del “Attorney Breakfast Club” (ABC), una organización que yo funde para ayudar a los abogados a crear una alianza para ganar la batalla que enfrentamos cada día en el funcionamiento de nuestras prácticas individuales. Pienso que esto es como las Naciones Unidas de los abogados, la unión por una causa común. Cada mes los abogados de esta organización se unen para compartir ideas, contactos y referencias. Hoy ABC tiene dos secciones en Miami, una tercera en el condado de Broward, y una cuarta programada para abrir en Tampa en el 2014.

Mientras los miembros escucharon el juramento, yo no podía dejar de reflexionar sobre mi propia vida gloriosa como abogado litigante. Han habido los aspectos glamorosos en CNN o en el Today Show, y también los momentos dolorosos de lágrimas explicando las cosas a mi cliente que no podía entender por qué el jurado había emitido un veredicto a favor de la defensa – o la forma en que el tribunal de apelaciones podría descartar el caso sin tener un jurado ni siquiera haber escuchado la historia de mi cliente.

Sigo comprometido a luchar por mis clientes. Si y cuando usted necesite mi ayuda, llámeme al 866-597-4529 o mande un correo electrónico a Spencer Aronfeld.

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